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El Testamento mancomunado en Galicia

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A pesar de que la idea de hacer testamento no nos agrada especialmente, pues nos hace pensar en el día de nuestro fallecimiento, su otorgamiento tiene una gran relevancia no sólo para el propio testador, que le faculta para disponer libremente de sus bienes entre sus herederos (respetando las legítimas que establece la ley), dándole la tranquilidad de que su patrimonio queda a buen recaudo; sino especialmente para sus sucesores, pues con su otorgamiento se evitarán múltiples conflictos, además de ahorrarnos papeleo en el notario.

Podemos otorgar testamento en cualquier momento de nuestras vidas, si bien es cierto que cuando se tienen hijos o se está casado, resulta mucho más recomendable. También cobra especial importancia, en caso de no tener descendencia o querer legar algo concreto a una persona sin derecho a la herencia.
Lo primero que hay que tener claro es cómo queremos repartir nuestros patrimonio, aunque esta decisión no tiene porqué ser definitiva, ya que podremos revocarlo cuantas veces consideremos conveniente hasta el momento de fallecimiento, con el mero hecho de realizar un nuevo testamento.

El testamento por excelencia en España, es el que comúnmente se denomina “Del uno para el otro y a falta de los dos para los hijos”, que debe ser otorgado por cada uno de los cónyuges por separado. Con él, el cónyuge fallecido lega al cónyuge supérstite el usufructo universal, esto es, tendrá el uso pero no la propiedad de los bienes del causante, no pudiendo vender libremente los bienes del fallecido sin consentimiento de los hijos. Al fallecimiento de ambos cónyuges heredarán los hijos por partes iguales.

A continuación, explicaremos brevemente las distintas clases de testamento que recoge nuestro ordenamiento jurídico, teniendo en cuenta, que existen particularidades en los derechos forales de algunas Comunidades Autónomas.

Existen dos clases de testamento: COMÚN (ológrafo, abierto y cerrado) y ESPECIAL (militar, marítimo y el hecho en país extranjero). Sin duda, el más usual es el testamento abierto, que es el más común y seguro, mediante el cual el testador manifiesta su voluntad ante el notario, que es quien redacta el testamento.

Por su parte, la Ley 2/2006, de 14 de junio, de Derecho Civil de Galicia, prevé como diferencia al derecho común, que el testamento abierto pueda ser mancomunado, otorgado por dos o más personas, normalmente los cónyuges, en un único documento notarial.

A la hora de otorgar testamento, y a la vista de las diferentes clases existentes y las distintas disposiciones testamentarias que se pueden incluir en los mismos, es conveniente acudir a un experto para que, una vez planteadas las dudas y teniendo en cuenta nuestras circunstancias personales, redactar el testamento que más nos convenga.

Yolanda Fernández Fernández. Abogada
David Alfaya Massó. Abogado

Capitulaciones matrimoniales. Que son y cuando conviene otorgarlas

Las capitulaciones matrimoniales es un contrato que se realiza ante notario, a través del cual los cónyuges pueden estipular, modificar o sustituir el régimen económico que va a regir durante su matrimonio.
Cuando una pareja se casa lo hace con el convencimiento absoluto de que el matrimonio lo será para toda su vida, y por ende construirán y disfrutarán de un patrimonio en común. El simple hecho de tratar la posibilidad de que esto no sea así puede concebirse con cierta desconfianza y generar distanciamiento en la pareja. Lo que conlleva, en la mayoría de los casos, a que los cónyuges no se planteen el régimen económico que quieren que se le aplique durante el matrimonio. Pero aunque puede ser un tema controvertido, es importante conocer las ventajas que comporta hacer capitulaciones matrimoniales, especialmente ante determinadas circunstancias, ya que se podrían evitar muchos problemas económicos futuros.
Por eso, lo más recomendable es que, antes de casarse, los novios planifiquen el régimen económico que les sea más conveniente, atendiendo a sus intereses, pudiendo incluso otorgarse antes de la celebración del matrimonio siempre y cuando este tenga lugar en plazo inferior a un año.

El Código Civil regula los siguientes regímenes económicos matrimoniales:
– GANANCIALES: Si se aplica este régimen, los cónyuges hacen comunes las ganancias obtenidas indistintamente por cualquiera de ellos, quedando fuera de la sociedad de gananciales, entre otros, los bienes que le pertenecieran a cada uno de ellos al comenzar la sociedad y los que adquieran por herencia, legado o donación. Merece una mención especial el hecho de que los bienes gananciales responden de las obligaciones contraídas por los dos cónyuges conjuntamente o por uno de ellos con el consentimiento expreso del otro. Una vez que se disuelva dicho régimen, las ganancias que se hubiesen obtenido, se repartirán por mitad entre los cónyuges.
– SEPARACIÓN DE BIENES: Pertenecerán a cada cónyuge los bienes que tuviese en el momento inicial del mismo y los que después adquiera por cualquier título.
– PARTICIPACIÓN: Cada uno de los cónyuges adquiere derecho a participar en las ganancias obtenidas por su consorte durante el tiempo en que dicho régimen haya estado vigente.

El régimen económico matrimonial será el que los cónyuges pacten en capitulaciones matrimoniales. En su defecto, se aplicará el régimen económico supletorio, que variará en función de si estamos en un territorio en el que se aplica el derecho común o el derecho foral.
En el derecho común, salvo que los cónyuges pacten otra cosa en capitulaciones matrimoniales, el régimen económico aplicable es el de gananciales. No obstante, en las Comunidades Autónomas con derechos forales propios, se aplicará la normativa especial en materia matrimonial. En el caso concreto de Galicia, la Ley del Derecho Civil de Galicia prevé que, por defecto, sea el régimen de gananciales el que se aplique a los cónyuges, salvo que éstos expresamente pacten otra cosa. Sin embargo, recientemente, ha surgido el debate de una posible reforma de la ley gallega, que entre otras cuestiones, contempla modificar el régimen económico matrimonial supletorio, pasando del actual régimen de gananciales, al de separación de bienes.

Sin duda, es el régimen de SEPARACIÓN DE BIENES, el más recomendable cuando los contrayentes tengan un patrimonio anterior o prevean que lo tendrán durante el matrimonio; además con este régimen evitarán problemas en caso de una futura ruptura, agilizando los trámites de la separación, debiendo repartir únicamente los bienes comprados en común. Pero además, resulta aconsejable en el caso de segundas nupcias, cuando cada uno de los contrayentes ya disponga de un patrimonio anterior. Y especialmente, cuando uno de los cónyuges tenga negocios o se dedique a una actividad profesional que ponga en peligro el patrimonio familiar, pues con la separación de bienes las obligaciones contraídas por cada cónyuge serán de su exclusiva responsabilidad.
Finalmente, hay que tener en cuenta que las capitulaciones matrimoniales exigen el requisito de la publicidad, por lo que habrá que inscribirlas en el Registro Civil para que surtan efectos frente a terceros. Además, si afecta a bienes inmuebles, también deberán inscribirse en el Registro de la Propiedad, y en el Registro Mercantil si uno de los cónyuges fuese comerciante.

Yolanda Fernández Fernández. Abogada

Sociedad Limitada Exprés

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Aunque muchos emprendedores lo desconocen, desde el 2010 se puede constituir una Sociedad Limitada, de forma rápida, telemática y con un coste de poco más de 100 €, son las llamadas coloquialmente Sociedad Limitada Exprés.

El Real Decreto-Ley 13/2010, regula una serie de medidas para simplificar la constitución de sociedades, entre ellas: Exención del pago del ITP/AJD; exención del pago de tasas en la publicación de la inscripción de la sociedad en el BORME y reducción de aranceles de notario y registrador mercantil.
Las sociedades deben ser creadas vía telemática con un capital social entre 3000 y 3100 euros, con los estatutos tipo y los socios no pueden ser personas jurídicas. Los pasos para la constitución son los siguientes:

1º Solicitud desde la web del Registro Mercantil Central de certificación de denominación social, con 5 denominaciones posible y con un coste de 13,52 € (iva incluido).

2º Cita con el Notario para firmar los socios la escritura de constitución de la sociedad, acompañando datos de la misma, socios, órgano de administración, certificado denominación social y certificado bancario de aportaciones dinerarias o manifestar bienes aportados (Se puede constituir una S.L. aportando bienes y no dinero).

3º El mismo día de la constitución el Notario solicitará a la Agencia Tributaria un CIF provisional y enviará la escritura telemáticamente al Registro Mercantil, que procederá a la calificación e inscripción dentro del plazo de las 7 horas hábiles siguientes.

Se aplicarán los aranceles de 60 euros para el notario y 40 euros para el registrador, más el iva correspondiente.

Todos los tramites se realizan de forma telemática y únicamente es necesario ir todos los socios al Notario para firmar la escritura de constitución y recogerla ya inscrita en el Registro Mercantil y con su CIF definitivo correspondiente.

Lo importante y complicado de un emprendedor, no es constituir una S.L. sino el tener un buen plan de empresa, con las ideas y los números muy claros y muchas ilusión y ganas de trabajar duro para conseguir cada uno su objetivo.

Real Decreto-ley 13/2010, de 3 de diciembre, de actuaciones en el ámbito fiscal, laboral y liberalizadoras para fomentar la inversión y la creación de empleo.

Orden JUS/3185/2010, de 9 de diciembre, por la que se aprueban los Estatutos-tipo de las sociedades de responsabilidad limitada.